martes, 20 de agosto de 2013

A los militantes del Partido Popular:

CONSTITUYANSE EN CONGRESO NACIONAL EXTRAORDINARIO Y BARRAN TODA ESTA MUGRE…

POR ESPAÑA, COMO A USTEDES LES GUSTA DECIR…

                                                                           Por Manuel Zaguirre*

He sostenido hasta la saciedad que una salida real y realista a la crisis-estafa que nos asola desde hace amargos años, requiere imperativamente y sin demora la regeneración y reconstrucción democrática de España. Y que, en esa dirección y para empezar, la abdicación del Rey y la refundación de los dos grandes partidos políticos nacionales , sobre nuevas bases y con nuevas caras decentes y no contaminadas por la corrupción… son factores inaplazables e innegociables para avanzar hacia ese horizonte de regeneración y reconstrucción integral de nuestro país.

Cierto que, después de esos dos grandes factores para un nuevo comienzo, habría que acometer otros retos urgentes: una moratoria unilateral de la parte más injusta y especulativa de la deuda que  estrangula nuestra economía y destruye nuestro Estado Social, la nacionalización de una parte del sector financiero como clave para la reactivación de la economía real,  una reforma y actualización constitucional, que incluyera el refrendo de la forma de Estado y una articulación federal y solidaria de España… y así un largo etcétera. Pero bueno, esto sería tema de otro artículo sobre la hoja de ruta integral para sacar a nuestro país del hoyo –economico, político y moral- en el que lo han metido tantos indeseables, impunemente hasta el momento.

Quiero referirme ahora a la necesidad urgente, para anteayer mejor que para mañana, de que el Partido Popular (PP) asuma su responsabilidad histórica en tanto que primer partido del país y, en consecuencia, partido del Gobierno de España, de la mayoría de comunidades autónomas y de centenares de ciudades y pueblos…

Mes estoy refiriendo al PP en la acepción más ámplia, es decir, a sus millones de votantes –o  los que le queden desde el 2011-, a sus decenas de miles de cargos públicos y centenares de miles de afiliados y simpatizantes.

Porque es esa masa electoral, institucional y asociativa, que sufre los casos  de corrupción que están hundiendo al PP con la misma angustia y asco que cualquiera otros ciudadanos, quienes tienen las llaves para salir ellos y sacarnos a todos de este enredo descomunal.

Son ellos, la gente del PP, los que deben forzar la celebración de un Congreso Nacional Extraordinario y en paralelo la dimisión desu gobierno. Pero sin caer en la trampa de ensañarse contra Rajoy como bobo chivo expiatorio.

Por supuesto, “el caso Barcenas”, que cobra visos de insoportabilidad moral y social extremos, es ya sin la menor duda “el caso PP y el caso Rajoy”. Pero en la gestación, desarrollo y beneficio de estas tramas de corrupción no ha estado solo Rajoy ni, mucho menos, Barcenas.

Es una historia vieja que empieza hace más de 20 años y arranca en el momento mismo que Aznar recibe de Fraga el liderazgo del recién creado Partido Popular (PP), como heredero de la rancia Alianza Popular (AP). Practicamente de Aznar hacia abajo no hay nadie, nadie, en las instancias directivas del PP que no haya pringado de alguna manera ¡y han habido tantas!, pues la situación actual y toda su carga desestabilizadora y descalificadora de nuestro país y nuestra Democracia, es el resultado acumulado de la confluencia de tres grandes tramas de corrupción de las que Barcenas, que fue el hombre clave en el manejo de los dineros del PP con Aznar antes que con Rajoy, es como una especie de cruce de caminos de esas tres grandes tramas corruptas. Me remito a mi reciente artículo “Nadie conoce a Barcenas; hay que joderse”, y disculpen la autocita.

El Barcenas, un delincuente corrupto y confeso, es un  monstruo que ha crecido hasta convertirse en el mafioso que, desde la cárcel, acojona y chantajea al Partido del Gobierno de España… Pero este monstruo es la creación de mucha gente, de muchos dirigentes del PP, empezando por Aznar e incluyendo a Rajoy, obviamente. En estricta lógica mafiosa, Barcenas sería un sicario de a pie; en modo alguno, un capitán ni, mucho menos, un jefe de familia. Eso sí, un sicario de base pero con información  más que abundante sobre la familia.

Por ello insisto en que sólo los militantes del PP pueden sacar a su partido, y de paso a todos nosotros, del fango al que lo arrojaron sus dirigentes en estos últimos 20 años. Y pueden hacerlo exigiendo o auto-convocando un Congreso Nacional Extraordinario que elija un liderazgo y un equipo dirigente fuera de toda sospecha de corrupción , de proximidad o complicidad con ella, a cualquier nivel partidario o institucional.

Algun bromista dirá que es muy difícil encontrar un presidente y un equipo directivo del PP inmaculados. Pues no. Es una cuestión de método. Les sugiero que empiecen por descarte, por lo más fácil, es decir, los que quedan automáticamente excluidos de esa posibilidad por sus responsabilidades penales y/o políticas en la corrupción: Aznar, Rato, Cascos (éste ahora es de otra ganadería), Rajoy, Trillo, Mayor Oreja, Camps, Feijoo, Del Burgo, Cospedal… Y, por supuesto, mi amiga Esperanza Aguirre que, por muy redentora anti-Rajoy que se postule, nos acordamos todos que fue en su feudo de Madrid donde se produjo la compra de los dos tránsfugas del PSOE que le dieron el gobierno regional y que fue en Madrid, también, donde nació la trama corrupta “Gurtel”.

Hecho este primer descarte de impresentables, la cosa no resulta tan difícil. Creo que Soraya Saenz de Santamaría sería una excelente presidenta del PP por razones que saltan a la vista, Y para el equipo valdría Ana Pastor y este chico que lleva el gabinete de Rajoy, Moragas, y Zoido, el actual alcalde  de Sevilla… Es una pena que haya vuelto a su trabajo profesional Antonio Basagoiti; sería un excelente candidato. Aunque, quien se va puede volver…

Sí, en el PP sí hay gente buena, joven, decente, no corrupta, para armar un liderazgo y un equipo de dirección alternativo.

Por lo tanto, militantes, afiliados y afiliadas del PP, votantes, compatriotas y conciudadanos, echen mano ya mismo de los estatutos y reglamentos internos de su partido y a exigir y a presionar –en la calle, incluso- por la dimsion de sus actuales dirigentes y por la celebración de un Congreso Nacional Extraordinario en los términos que me he tomado la libertad de sugerirles.

El resto, esa ámplia mayoría que nos somos del PP, tenemos la obligación ineludible de seguir exigiendo dimisiones, regeneraciones morales y reconstrucciones democráticas urgentes de nuestras elites dirigentes y del país que tanto contribuyeron a arruinar, el nuestro.

Al igual que les pasa a ustedes, no tengo la menor certeza que la gente del PP quiera y pueda imponer esa fórmula congresual  como manera democrática de salir del hoyo.

Pero sí tengo cierta esperanza de que la oposición de izquierda maneje este tema con inteligencia y sentido estratégico, garantizando que el legitimo acoso a Rajoy no dé como resultado pasar de malaga a malagon, pues sabido es que casi todo lo que puede empeorar , empeora, y que hay al acecho tipos y tipas respecto a los cuales  Rajoy sería un demócrata ejemplar o un socialdemócrata moderado.

Nos entendemos.


*Exsecretario general de la USO.





Brasil, la locomotora de nuestra
esperanza Iberoamericana


Por  Manuel Zaguirre*



En las últimas semanas Brasil ha saltado a la palestra. Imponentes manifestaciones, más o menos espontaneas o sin convocantes definidos, con brotes violentos en algunos casos, han recorrido el centro de una veintena de ciudades emblemáticas. Las manifestaciones parecían tener un único denominador común detonante: La protesta contra el alto coste del transporte público y las intenciones  de diversas autoridades estatales, de Estados federados, de elevarlo aun más.

Poco después de iniciada la marea, y de ir tomando impulso y extensión, se sumaron otros móviles al del coste del transporte: La calidad y cobertura de los servicios públicos, la denuncia de la corrupción, el derroche que comportan los fastos futbolísticos y olímpicos del 2014 y el 2016, en contraste con los altos índices de desigualdad social extrema que aún persisten en Brasil, la pérdida del valor integral del Trabajo, etc.

Desde España, y en cierta medida desde Europa, las voces habituales se han apresurado a enjuiciar los problemas y acontecimientos de Brasil con el prisma de los de aquí. Incluso, los movilizacionistas a ultranza de aquí –los de la indignación y la  rebeldía legítimas y, al mismo tiempo, la desorganización que las esterilizan- han venido a decir que lo de Brasil es una proyección de lo que sucede aquí… Cuanto ensimismamiento y cuanto eurocentrismo nos queda todavía por evacuar para poder entender lo que pasa por ahí y, sobre todo, lo que nos pasa a nosotros.

Por ello, me ha parecido oportuno verter algunas reflexiones sobre la naturaleza del proceso que vive Brasil y de la enorme importancia que el mismo tiene para nosotros en perspectiva de futuro. Y hacerlo ahora que han amainado las movilizaciones y que se celebró, con desigual resultado, la Jornada de Acción del pasado 11 de Julio convocada, entre otros, por todo el espectro sindical brasileño, con la CUT (Central Única de Trabajadores) al frente; la central promovida por Lula hace ya tres décadas largas, y próxima al PT (Partido de los Trabajadores) que, como todo el mundo sabe, es el partido que ejerce la gobernación de ese inmenso Estado Federal.

El objeto de las reflexiones que siguen es doble:

1)    Probar que la simetría entre el Brasil de hoy y la España y la Europa, de hoy también, es prácticamente ninguna.

2)    Llamar la atención sobre la enorme potencialidad de presente y de futuro que tiene Brasil y el interés que debiera merecernos a españoles, portugueses, otros europeos diversos y, por supuesto, a todos los latinoamericanos.


Vamos allá:




Un gigante en marcha

·       Con sus 9 millones de kilómetros cuadrados, Brasil supone casi el 50% de la extensión territorial de toda América del Sur, y el 5º mayor país del mundo. Le cabe entera la Unión Europea y más, y unas 25 Españas.

·       Allí, en la Amazonia, se produce una gran parte del oxigeno que consumimos la Humanidad, está la mayor reserva de agua dulce del planeta –el acuífero guaraní-, las mayores plantas de producción hidroeléctrica y un sinfín de materias primas y recursos estratégicos. Todo ello en un país con una población de 193 millones de personas que no viven apelotonados, ni mucho menos.

·       Allí casi todo es “lo más grande del mundo” en el imaginario popular y en los hechos reales.

·       Algunas otras magnitudes esenciales demuestran que el gigante está bien aseadito:

-         Está entre la 6ª y 7ª potencia económica del mundo con un PIB en torno a los 2,40  billones de dólares.

-         Dicho PIB ha venido creciendo a una media en torno al 4,5% anual en las últimas dos décadas; para el 2013 ese crecimiento se estima en el 5%.

-         La renta per cápita es de 12.000 dólares; esta es una verdad estadística, es decir, una mentira notable dada la desigualdad social extrema y los profundos desequilibrios inter-regionales que caracterizan a Brasil.

-         La tensión inflacionaria se sitúa en los márgenes del 4%, algo muy meritorio teniendo en cuenta el recalentamiento perpetuo de una macro-economía en crecimiento sostenido durante un largo periodo.

-         El desempleo se mueve en la banda del 4,5 al 5%; otro dato  matizable si reparamos en los altos índices de exclusión, precariedad y terciarización laboral que no refleja fielmente la estadística.

-         Este vastísimo territorio se vertebra en un modelo de Estado Federal, con 26 Estados federados y 1 distrito federal que se corresponde con la capital nacional, Brasilia.

·       En términos cualitativos, Brasil goza de una gran cohesión nacional, pese al carácter federal de su Estado –o tal vez a causa de ello- y al crisol infinito de etnias multicolores de su población.

·       Tal vez esto último sea uno de los mayores potenciales de Brasil: Sus recursos humanos, la juventud, dinamismo, entusiasmo  vital, de sus valiosos y abundantes recursos humanos (la pirámide demográfica de Brasil es claramente expansiva; nada que ver con la española o europea).




·       Tal vez fue Jorge Amado, el insigne escritor y poeta nacional brasileño, quien mejor definió esa realidad y potencialidad del Brasil humano, cuando escribió:

“El mestizaje convirtió a Brasil en un inmenso lecho de amor en el que se mezclaron sangres, dioses, ritmos y gustos para formar un pueblo de inmensa dulzura, de una cordialidad poco vulgar, pacífico, inteligente a más no poder, con un extraordinario don para la creación artística. Un pueblo que puede ser ejemplo de amor a la paz y de resistencia a la miseria”.

·       Y, para que no le falte de nada, Brasil tiene un gobierno nacional o federal, como quieran, de izquierdas; así, como suena. De izquierda real, no de esa que se la pasa diciendo no a todo -muchas veces desde el sofá del salón- mientras la derecha hace y deshace a su antojo desde el poder, real también.

Lula, el gran salto adelante
·       Obviamente, el Brasil contemporáneo no arranca con Lula; viene de antes. Pero es indiscutible que el gran momento de inflexión, el gran salto adelante, lo marca la victoria de Luiz Inacio Da Silva, Lula, un obrero metalúrgico, negro, de humildísimo origen social en las periferias de Sao Paulo… que en 2003, al frente del PT (Partido de los Trabajadores), que fundara años antes, fue elegido Presidente de la República Federativa de Brasil con el mayor número de votos en una elección directa en la historia de las democracias: casi 60 millones de sufragios.

·       Las políticas y prioridades estratégicas de Lula y sus gobiernos en los dos mandatos que ejerció el poder, 2004 a 2012, supusieron un fortísimo impulso al desarrollo del país pero, al mismo tiempo, generaron contradicciones y limitaciones que son la causa objetiva del malestar de fondo que expresan las recientes movilizaciones extendidas por casi todo el país y que culminaron en la Jornada del pasado 11 de Julio. Veamos:

-         Lula comprendió enseguida el escenario latinoamericano y mundial en el que debía insertar la gobernación de Brasil. Por ello, las coordenadas geopolíticas y económicas orientaron una intensa acción nacional e internacional desde el primer momento:

1)      Presencia en Davos sin complejos, hablando de tú a las elites mundiales del peor capitalismo en nombre de su propio proyecto, el de Brasil, y no como títere del neo-liberalismo rampante.

2)      Apoyo a tope al Foro Social Mundial de Porto Alegre, como contrapunto inequívoco a lo anterior.

3)      Apoyo estratégico al proyecto de integración latinoamericana a partir de su primera expresión, MERCOSUR.

4)      Fomento de un cambio en la fisonomía socio-politica latinoamericana; para políticas más sociales y menos neo-liberales son necesarios partidos, sindicatos y gobiernos nacionales más progresistas y democráticos… como en Brasil.

5)      Inserción en los escenarios internacionales globales, económicos, políticos e institucionales, en base al reclamo de la fuerte potencialidad  de crecimiento de Brasil como destino inversor. Incentivado ese reclamo, además, con unas políticas espectaculares de lucha contra la pobreza y la exclusión, llamadas a ensanchar un mercado interno y una capacidad de consumo ya de por  sí  muy grandes.

6)      Políticas fiscales progresivas y flexibles, a la vez, al servicio de ese doble objetivo estratégico: Combate local contra la pobreza y la exclusión y convocatoria a la inversión internacional a ese “inmenso lecho de amor”,  también  de rentabilidades y beneficios… pero todo bajo la égida de un fortísimo poder político puesto al servicio de un inmenso país ávido de crecer para y con su gente, no sólo y exclusivamente con sus inversores internacionales.

·       Sin la menor duda, Lula, en su periodo de gobierno logró varias cosas:

1)      Reducir notablemente la tasa de pobreza y exclusión con la incorporación a niveles básicos de consumo y demanda interna de unos 15 millones de brasileños, en torno a la mitad del total.

2)      Un importante saneamiento de las coordenadas macroeconómicas y las balanzas fiscales, con fuerte impacto en los sectores medios de la población, es decir, segmentos de la clase trabajadora y la pequeña burguesía y empresariado urbanos.

3)      Una indudable contribución, por acción directa y efecto de contagio, a una mayor cohesión latinoamericana más allá de MERCOSUR, y a la presencia de gobiernos mayoritariamente progresistas en la región.

4)      Colocar a Brasil en la escena internacional como una de las potencias emergentes más solidas y solventes, y a su PIB como el 6º o 7º del mundo en importancia. Palabras mayores. Tanto es así que la sigla que identifica a esas potencias emergentes –las BRICS- empieza con la “B” de Brasil y sigue con las del resto: Rusia, India, China, Corea del Sur y Sudafrica. Yo añadiría en favor de Brasil que, además de los factores cuantitativos, hay factores cualitativos como la cohesión nacional y el respeto básico  por la Democracia y los Derechos Humanos, por los que Brasil es líder de esos BRICS.

·       Reflejo de todo lo anterior, y despedida de Lula del poder, ¿hasta cuándo?, fue el doble éxito para Brasil de organizar el Campeonato Mundial de Futbol del 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016. Dos eventos enormemente dinamizadores de la economía y el empleo, de beneficios fabulosos y de aumento del prestigio internacional.

·       No obstante tanta luz, el mandato de Lula arrojó sombras que resumo en cuatro:

1)      El aumento notable de la corrupción, el enchufismo, el nepotismo partidario, el engorde artificial y mastodóntico de instituciones y parlamentos, fruto de la concentración de poder federal y estatal en manos del PT y del fuerte desarrollismo que generan las políticas y los estímulos inversores.




2)      Precarización y terciarización laboral como cruz de la moneda del desarrollismo.

3)      El malestar creciente en amplios  sectores medios que no perciben los beneficios del desarrollismo dadas las limitaciones redistributivas del mismo. Ese malestar crece y se hace explícito hasta comprometer la reelecion de Lula para su segundo periodo de gobierno, 2008-2012; lo logra pero con un resultado más apretado que en el primer periodo.

4)      Fortísimo impacto ecológico del desarrollismo, tanto en la Amazonia como en vastas extensiones agrarias de cultivos sojeros y transgénicos exhaustivos.

·       Dilma Russeff, actual Presidenta de Brasil, hereda las luces y sombras de Lula. Pero lo que no hereda es su carisma popular, su autoridad y ascendiente sobre esa maquinaria fabulosa que es el PT, el afecto y  respeto que Lula tiene entre el poderosísimo Movimiento Sindical y los Movimientos Sociales brasileños, ni su prestigio en los ámbitos latinoamericano e internacional.

·       Dilma Russeff hereda, además, sin solución de continuidad, la implementación de los macro-desafíos que suponen el Mundial de Futbol y las Olimpiadas. Es cierto que se trata de escaparates fabulosos y fuertemente dinamizadores como hemos visto. Pero son, también, escaparates envenenados que producen perjuicios graves en sectores de la población, como expropiaciones, desalojos masivos y otros, y una sensación de derroche y especulación.

·       De esa acumulación de factores y desequilibrios antedichos, que tienen su detonante inmediato en la implementación del futbol y las olimpiadas, se derivan las movilizaciones in crescendo que se producen en Brasil semanas atrás.

Crecimiento económico con redistribución social
·       Una interpretación somera, y tal vez abusiva, sería que las movilizaciones contestaban un modelo de desarrollo inconcluso y obstruido a efectos redistributivos a los ojos, y el bolsillo, de esas capas medias de la población. Dicho con una imagen más coloquial: Al traje del fabuloso desarrollo económico de Brasil le han empezado a saltar las costuras  propias de un desarrollo social insuficiente y deficiente.

·       No es casual que las manifestaciones hayan tenido un ámbito exclusivamente urbano y una reivindicación detonante típicamente urbana también: el alto coste del transporte público y las previsiones de aumento de un servicio caro, deficiente, incomodo, de limitada cobertura… e imprescindible para esos sectores medios de las grandes urbes brasileñas.

·       Bien es cierto que, a esa primera reivindicación sobre el precio del transporte, se sumaron enseguida otras de similar naturaleza sobre  la escasa calidad y cobertura de servicios públicos vitales como la sanidad y la educación, o el agudo problema de la vivienda en un país en el que la demanda desborda ampliamente a la oferta. También la denuncia de la corrupción y la desigualdad endémica y extrema, se incorporaron enseguida a la agenda de los manifestantes.




·       Es decir, y esta es una diferencia radical con lo que sucede en España o en buena parte de la Unión Europea, el movimiento reivindicativo en Brasil tiene un carácter eminentemente ofensivo y de progreso: “Reclamamos un traje social en el que nos sintamos cómodos, con arreglo al traje económico y financiero en el que se sienten comodísimos los sectores de elite y también, aunque en menor medida, los sectores sociales más bajos favorecidos por las políticas de subsidios contra la pobreza y la exclusión…”, parecían decir con nitidez los centenares de miles de personas que participaron en las movilizaciones.

·       O sea, la clase trabajadora y las capas medias no se movilizaron para defender lo poco que les queda, como aquí, sino para participar en forma mucho más justa y progresiva de este inmenso festín que es Brasil.

·       A diferencia de lo que sucede aquí, el gobierno de Brasil no se encastilla en políticas suicidas de austeridad ni hace oídos sordos  a las demandas de la calle. Con todo el retraso que se quiera, y teniendo en cuenta la descentralización y diversificación ideológica del poder en un Estado federal, que eso es Brasil, la Presidenta Dilma Russeff confirmó la estrategia de crecimiento económico y redistribución social, progresión de la fiscalidad, lucha contra la corrupción y contra la pobreza y por el acortamiento de las agudas desigualdades que aún persisten. Y confirma programas inversores mastodónticos en carreteras y trenes –dar alas al crecimiento- y en vivienda, educación y sanidad –dar destino más justo al crecimiento-. Un pequeño dato de todo esto llegó hasta España: Brasil busca 7000 médicos en nuestro país, con un contrato multianual y una retribución mensual en torno a los 3500 euros.

·       No es casual, por lo tanto, que Dilma Russeff mantenga pese a todo niveles de aceptación popular próximos al 60%. ¿Cuántos mandatarios españoles o europeos pueden exhibir esas políticas y esos apoyos?.

·       Asímismo, a diferencia de lo que ocurre por aquí, las organizaciones políticas y sindicales brasileñas han jugado un rol pese a no haber previsto movilizaciones espontaneistas y autoconvocadas. El PT no ha sido el típico partido oficialista, atrincherado y acobardado tras el poder, como aquí,. Ha mediado, opinado, reclamado, recogido la naturaleza  de las reivindicaciones populares para influir en las instancias  de poder. Algo así han hecho otras fuerzas progresistas que ejercen el poder en diversos Estados federados. Cierto que otros han querido meter la cuchara en las movilizaciones como forma de desgastar el sólido prestigio de Dilma Russeff, de sus políticas y su gobierno. Algunos, incluso, han ensayado sin éxito aplicar la violencia a las movilizaciones, supuestamente para radicalizarlas y realmente para deslegitimarlas y aislarlas de las amplias mayorías.

·       El Movimiento Sindical brasileño, liderado por la CUT, Força Sindical, UGT y la CNPL, la poderosa organización de los profesionales y autónomos, tan fuerte como atomizado a nivel organizativo, ha hecho propias las movilizaciones y las reivindicaciones populares, bien es cierto que con algo de retraso y lentitud, queriendo contribuir a unificarlas y darles así mayor fuerza en tanto que esas reivindicaciones son la base de la apuesta estratégica del propio Movimiento Sindical: Un Brasil que equilibre la calidad e intensidad del crecimiento económico con los imperativos ambientales y de redistribución social, sin los cuales el propio crecimiento o se colapsa y deviene recesión y regresión social o mero desarrollismo autodestructivo.




Hasta aquí una breve aproximación a la magnífica realidad y potencialidad, de hoy y de futuro, de Brasil. Ambas se han vistos sorprendidas e interpeladas por las importantes movilizaciones de Junio, que no desmerecemos como aviso pero no debemos sublimar tampoco como síntoma febril de fondo. En los momentos más álgidos de la protesta se habló de un millón  de manifestantes en unas veinte ciudades punteras de Brasil; un país, recuerden, con 193 millones de habitantes. Pero, al margen de especulaciones estériles, lo importante es que la tendencial histórica de Brasil no se tuerza y que sus actores fundamentales –sociales, políticos, sindicales, culturales, económicos, etc.-   no la malogren con errores y estrecheces de planteamiento y perspectiva.  Hay mucho en juego. Aunque, como se dice por allí, Brasil es indestructible pero sus elites han sido muy tenaces en el intento a lo largo de la historia de uno de los países “mais grandes do mundo”.


Construir y liderar un bloque iberoamericano alternativo a esta globalización

Para concluir, unas someras reflexiones sobre el título de estas líneas, es decir, sobre la importancia decisiva de Brasil para la vasta comunidad iberoamericana –América Latina más Portugal y España- y en no poca medida para toda la Europa del Sur.

Cabría pensar que hay  oportunismo en esta formulación: Arrimémonos a esta hermosa potencia emergente que es Brasil,  y por extensión toda América Latina, pues Portugal y España se caen a pedazos, en buena medida porque la Unión Europea naufraga por agotamiento de su proyecto histórico –eficiencia económica para la  justicia social- ante la ofensiva de la globalización ultraliberal de un capitalismo toxico y especulativo.

Pues no, no hay oportunismo alguno por mi parte. Desde muy temprano, mi trayectoria militante ha estado determinada por una fuerte impronta clasista, solidaria e internacionalista, concretada en el triple ámbito de la construcción de una América Latina integrada y de una Unión Europea integrada también, ambas sobre valores y proyectos históricos comunes. Y en la perspectiva, a su vez, de una integración estratégica de ambos continentes: El proyecto Euro-Latinoamericano  como contrapeso decisivo a un modelo de globalización ultraliberal y capitalista que se manifiesta con toda su agresividad y arrogancia desestabilizadora del escenario mundial tras la caída del bloque soviético a finales de los 80 y principios de los 90.

Mi posicionamiento en la CMT, en la relación siempre preferente y estratégica con la CLAT, en el empeño por una CES en esa misma perspectiva, pese a estúpidos sectarismos, el más reciente proceso de unidad sindical internacional con la constitución de la CSI a nivel mundial y de la CSA en las Américas… han estado siempre orientados en esa triple perspectiva que es en sí misma una mirada alternativa a la globalización imperante:

1)    Integración de América Latina, con la fuerza que supone integrar países emergentes tan importantes como Argentina, Colombia, Venezuela, Méjico, Chile, Bolivia, Perú, además de Brasil, claro.

2)    Culminación socio-política e institucional de la Unión Europea para que ésta no sea sólo una casa monetaria y mercantil sin techo democrático.

3)    Alianza estratégica entre América Latina, la deseable Comunidad Latinoamericana Caribeña de Naciones, y una Unión Europea plena.




Cierto que esa triple perspectiva, con el inicio del siglo, se ve acosada en su flanco europeo por el neo-liberalismo global y sus secuelas de especulación financiera e insolidaridad social. No es menos cierto que, a sensu contrario, América Latina crece, combate la injusticia y la pobreza, afirma progresivamente su soberanía e integración. Si Europa  es un inevitable reflejo de su avanzada edad, América Latina, con Brasil al frente, es el joven  continente del futuro.

En todo caso, desde el lado hispano-luso, sureuropeo o europeo de conjunto, no hay grandes márgenes para el optimismo histórico, si bien luchamos y hemos de seguir haciéndolo por ensanchar esos márgenes, pues no podemos dejar de ser europeos, siquiera sea por razones geográficas…

Pero lo que hemos de ensanchar, sobre todo, es nuestra mirada iberoamericana respecto a una Europa norteña y enriquecida, que no rica, que nos desprecia porque nos desconoce. Desconoce nuestras lenguas, nuestras culturas, nuestra alma, y no comparte ni remotamente nuestra sangre… Y por ello nos quieren asignar, vía austeridad destructiva de lo mejor de nuestros países, un papel subsidiario de fabricantes de paellas, tapas y sol –y sus equivalentes en Portugal, Grecia o Italia- para que esa Europa enriquecida y norteña se refocile en vacaciones con todo aquello que ignora y desprecia el resto del año.

Yo creo que esas ignorancias y desencuentros de sensibilidades, lenguas y culturas, hacen inviables Uniones de verdad. A lo sumo, uniones mercantiles y de intereses cortos.

Por el contrario, en el ámbito iberoamericano tenemos superávit de esos factores subjetivos y humanistas de encuentro, aparte el hecho aquí descrito de que en el lado americano de ese ámbito hay abundancia de recursos, territorio, juventud, ganas de vivir y de construir el presente y el futuro con soberanía y libertad.

No hace mucho yo expuse esa mirada iberoamericana en sendas conferencias. Una en Lisboa y otra en Bogotá, en Febrero y Noviembre del 2012 respectivamente. Propuse sin ambages un proyecto de confederalidad fuerte entre Portugal y España para proyectarnos unidos, con decisión histórica, sin arrogancia alguna, no hay caso, todo lo contrario, hacia América Latina-Caribe, a través de reforzar relaciones con países de fuertes afinidades y proximidades históricas, empezando por Brasil.   “Seamos geográfica y mercantilmente europeos, no hay más remedio; pero seamos substancialmente iberoamericanos como proyecto apasionante de hoy para mañana…”, vine a decir en esas conferencias.

Para mi sorpresa, nadie me tachó de loco o ilusorio.  Mucho menos los amigos portugueses. Tal vez por ello escribí estas líneas sobre la esperanzadora importancia de Brasil.

En todo caso, concluyo con algo que dije en esas conferencias y en ocasiones anteriores desde hace muchos años: Si es usted español, italiano, francés, griego, o de cualquier nacionalidad latinoamericana, mi consejo es que aprenda cuanto antes portugués –a poder ser con la musicalidad brasilera-. Les será mucho más útil en un futuro próximo que el inglés y que, incluso, el chino. Si lo sabrán los miles de muchachos y muchachas españoles que toman cada día el camino de Brasil, adelantándose por imperativos de supervivencia  a esta gran esperanza iberoamericana.


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(*) Ex Secretario General de la USO

(Julio 2013)
EGIPTO: LA SANGRE DE LAS MATANZAS Y LA VERGÜENZA Y EL RUBOR DE LA LLAMADA “COMUNIDAD INTERNACIONAL”… ENROJECEN EL NILO.

EGIPTO: LA SANGRE DE LAS MATANZAS Y LA VERGÜENZA Y EL RUBOR DE LA LLAMADA “COMUNIDAD INTERNACIONAL”… ENROJECEN EL NILO.


                                                                                                  Por Manuel Zaguirre*

Las cosas están sucediendo como algunos anunciamos y denunciamos el pasado 3 de Julio, cuando los militares –objetivos dueños incontrolados de Egipto- desalojaron violentamente del poder y secuestraron al electo Presidente Mohamed Morsi, abolieron la Constitucion del país, nombraron un gobierno títere e iniciaron la caza de centenares  de dirigentes y activistas islamicos  favorables al Presidente depuesto y resistentes a los militares golpistas.
La espiral represión-accion-represion ha ido arrojando muertos y violencia en aumento hasta desbordarse en la matanza de El Cairo de las ultimas horas, con un saldo oficial de casi 700 personas masacradas y más de 4000 heridos, y un saldo superior a los 5000 muertos según fuentes  islamista, a raíz del arrasamiento a sangre y fuego por parte de los militares golpistas de las masivas acampadas islamistas en contra del golpe y en demanda de la liberación del Presidente electo Mohamed Morsi.
Sabido es que la sangre, tan brutalmente provocada y tan generosamente derramada, es el mejor abono del odio y la ira y éstos, a su vez, son los peores materiales para construir los minimos fundamentos de la convivencia y el desarrollo democratico de cualquier país.
La matanza de El Cairo del 14 de Agosto, a la que seguirán otras muy probablemente porque los militares golpistas y genocidas han anunciado que seguirán masacrando a una resistencia islamista que han ratificado, a su vez, que no cejaran en su lucha “masiva y pacifica” contra el golpe y por la restitución del Presidente Morsi en el poder… pone a Egipto al borde del abismo, tensiona y potencia al máximo la ya poderosa presencia del islamismo radical en el mundo árabe y musulman, y todo ello en una región donde la ocupación militar sionista del Estado de Israel, saturado de armas atomicas, sobre la histórica Palestina, la convierte en la region de mayor riesgo contra la paz y la estabilidad mundial.
Todo es y será tan grave que urge exigir responsabilidades como condición imprescindible para enfrentar la situación y desplegar iniciativas y esbozos de soluciones.
Responsabilidades a quienes en Egipto fomentaron y apoyaron entusiásticamente el golpe de estado militar con el argumento envenenado de que el electo Presidente Morsi no les gustaba lo suficiente (yo creo que el Presidente Rajoy debe irse, que no me gusta lo que hace y como, lo creemos una buena mayoría en España, pero todos saldríamos en su defensa si los militares pretendieran derribarlo a él y a nuestra maltrecha Constitucion).
Y exigencias de responsabilidades a la cinica e inoperante “comunidad internacional”, es decir, los USA, la UE y, por supuesto, nuestro gobierno nacional y su simpatico y mediocre canciller, Garcia Margallo.
Los primeros, los egipcios, con el Premio Nobel (de la Paz ¡¡¡), Mohamed El Baradei, al frente, abandonan despavoridos las instancias de poder emanadas del golpe militar del 3 de Julio al “descubrir” tardíamente que los militares egipcios son los mismos que dieron soporte a Mubarak durante décadas, que controlan sectores estratégicos que suponen el 30% de la economía y que arrasarán a sangre y fuego cualquier intento serio de democratización, cualquier primavera, sea o no de mayoría islamista. El Baradei y cuantos civiles le acompañaron en la aventura de apoyar y legitimar el golpe militar comprueban, a la vista de las matanzas, que cebaron un monstruo, las fuerzas armadas, que los devorará a ellos también si sostienen una minima pretensión democrática.
Los segundos, la llamada “comunidad internacional”, son especialmente complices, por acción u omisión, con el desastre humano y geo-politico en curso. Empezando por Obama y la anodina responsable de la política exterior de la UE (¿quién sabe su nombre?), que se negaron a reconocer y condenar el golpe –a llamarlo por su nombre, siquiera-, que se dedicaron a justificarlo, a descalificar al Presidente Morsi, a alentar no sabemos qué transiciones ni hacia dónde bajo tutela militar, que no pararon de vender armas ni de enviar la ayuda habitual a los golpistas y a las “autoridades” títeres de ellos…
Y ahora se rasgan las vestiduras ante la brutalidad genocida de unas fuerzas armadas represivas a las que dieron alas y legitimaron antes. Y manifiestan impotencia y pavor, incluso, ante el conflicto descomunal en el que se sume Egipto y amenaza con tener fuerte impacto en toda la región de Oriente Proximo y a nivel mundial.
Por razón de proximidad, resulta especialmente vergonzoso el triste papel de la responsable exterior de la Union Europea en su dulce visita a los golpistas egipcios hace un par de semanas. Aceptó ser conducida -¿con los ojos vendados como en las películas?- al lugar secreto donde dichos golpistas tienen secuestrado al Presidente electo Mohamed Morsi y se dedicó a presionarle para que acepte como hecho consumado el  golpe y se avenga a “soluciones constructivas” con los golpistas… Y la señora regresó a Bruselas. Y el Presidente Morsi siguió secuestrado en lugar secreto, pensando muy probablemente en la grandeza humanista y democrática de la Union Europea… Por la parte de…
Al cierre de estas líneas se anuncian nuevas movilizaciones masivas por parte de los islamistas –les sobran razones y sangre- al hilo del viernes de oración. Esbozo, para concluir y para que esas movilizaciones más que legitimas no degeneren en nuevas matanzas, unas líneas teklegraficas de actuación para la solución, más que improbable todo ello:
1)      Condena universal de los militares golpistas y genocidas, aislamiento internacional absoluto, ni un arma vendida ni una ayuda más… Deben percibir nítidamente ese aislamiento y que él conlleva que, más pronto que tarde, la justicia nacional y/o internacional les obligará a responder de sus crímenes contra la población civil.
2)      Intervencion de la Organización de Naciones Unidas, la ONU, con una fuerza de interposición militar en defensa de la pobacion civil, de su vida y seguridad, de sus derechos de manifestación pacifica, frente a la brutalidad probada de las fuerzas armadas contra dicha porblacion civil.
3)      Esa fuerza de interposición de Naciones Unidas debe abarcar también el espacio civil, promover y encauzar todos los esfuerzos sinceros de dialogo y reconciliación nacional para abrir un autentico proceso constituyente hacia la construcción de un Estado de toda la nación egipcia, con dos fundamentos innegociables e imprescindibles: la naturaleza y composición democrática de dicho Estado y la laicidad del mismo con expreso reconocimiento y amparo a la pluralidad socio-cultural y religiosa de la sociedad egipcia.
4)      Forzar al Estado sionista de Israel a abandonar y descolonizar los territorios que correspondieron a Palestina en la nefasta partición de 1948 y que fueron conquistados y ocupados militarmente por dicho Estado en 1967… Sólo a partir de esos supuestos se puede iniciar un autentico proceso de paz que concluya con la constitución de un Estado Palestino, con las fronteras anteriores a 1967 y capital en Jerusalen Este, capaz de convivir armónicamente con el Estado de Israel. Esto, que no es otra cosa que el conjunto de Resoluciones de la ONU que Israel viola y desprecia desde hace decadas, es el único camino para garantizar la paz en Oriente Proximo y reforzarla a nivel mundial. Cualquier proceso parcial en la región, sea en Egipto u otro país, estará llamado a la inestabilidad o al fracaso sin una solución justa y estable al conflicto árabe-israelí, es decir, a la ocupación militar e ilegal de Palestina y al inexorable proceso de extinción o absorción de la misma por el Estado de Israel. Esa inexorabilidad histórica, con tintes de gemicidio lento, es el sionismo.


*ExSecretario General de la USO


(Agosto 2013)
Intervención de Manuel Zaguirre en el Seminario previo al II Congreso de la CSA-CSI (Foz de Iguazú/Brasil, 17 de Abril 2012)

“El movimiento sindical ante la crisis del capitalismo”

Queridos compañeros y compañeras:

Antes que nada, querido compañero Laerte, agradecerte tus cariñosas palabras de presentación y el honor que me hace la CSA-CSI al invitarme a participar plenamente en su II Congreso. Para mí, que considero que la unidad sindical internacional entre la CIOSL y la CMT es lo más importante que hemos hecho los trabajadores y sindicalistas en muchas décadas, es un gran honor acompañarles en este II Congreso como ya lo hice en el primero y como lo he hecho con los celebrados, tras el congreso fundador de Viena del 2006, en Africa y Asia.
Mi intervención lo es a título estrictamente personal, no comprometo el posicionamiento de la USO ni de SOTERMUN, la ONG que aún dirijo, aunque tampoco creo que se aparte mucho de ellos. El pensamiento y propuestas de acción que les hago llegar no tiene otra legitimidad ni representatividad que casi 50 años de vida militante, la mía, que ahora va tocando a su final natural, fundada en un principio incuestionable para mí: La primacía y centralidad del Trabajo Humano sobre el capital y la tecnología en tanto que instrumentos producidos por la laboriosidad y creatividad del Trabajo y que debieran estar siempre a su servicio.
En cuanto al lema concreto de este panel del macro-Seminario previo al II Congreso, permítanme decirles que no hay nada más tóxico ni atentatorio contra la calidad, la seguridad del Trabajo y de la Vida, que este capitalismo especulativo y globalizado que lo contamina todo y cuya hegemonía es la causa de la peor crisis que azota nuestros países y se ensaña en las clases trabajadoras y en los sectores populares más empobrecidos.
Entrando en materia y antecedentes,

• Con la caída del muro de Berlín nos prometíamos a nivel universal décadas de
libertad, progreso, paz y seguridad. Fuimos bastante ilusos. No reparamos que el
muro cayó también de nuestro lado no sólo del soviético.

• Lo cierto es que de aquellas ilusiones de hace poco más de 20 años hemos pasado
al temor fundado de hoy de que la Humanidad y las clases trabajadoras puedan
sufrir un severo retroceso histórico en términos sociales, económicos, medioambientales,
de calidad democrática… Ya no se privan de pregonar e imponer
políticas y demoliciones sociales con la vista puesta en el paisaje de hace más de
un siglo…
I. Capitalismo con una acusada vertiente especulativa y delictiva

• ¿Qué ha sucedido para que en ese período histórico tan sumamente breve, menos
de 25 años, se haya pasado de las ilusiones de un mundo libre, justo, prospero y
sostenible para todos, a esta realidad alarmante de desigualdad extrema, desempleo
y precariedad en aumento constante, hambre, mortandad infantil por falta de
recursos básicos como agua o fármacos, violencia, inseguridad extrema, graves
violaciones de los derechos humanos, amenazas in crescendo contra la paz y la
estabilidad mundial…? Nuestros sueños de hace un cuarto de siglo se han quedado
en la pesadilla horrible de hoy…
¿Por qué?

• En la larga etapa de la guerra fía, tras la segunda guerra mundial, había un mundo
bipolar que garantizaba un equilibrio, que algunos llamaron “del terror nuclear” y
una cierta contención y disuasión en el bloque capitalista que se correspondía con
democracias más o menos auténticas. Generalizando, el miedo al comunismo
guardaba la viña social del capitalismo, utilizando abusivamente el refrán español,
es decir, el capitalismo procuraba y aceptaba ciertos desarrollos sociales
redistributivos en evitación del “peligro comunista”. En aquella etapa yo solía
sostener que fue en los países capitalistas donde el marxismo ganó no pocas
batallas; en los países llamados comunistas o del “socialismo real”, las perdió
todas. Por supuesto, esas batallas ganadas en los países capitalistas lo fueron por
las luchas y el esfuerzo del sindicalismo que, sabemos de sobra, son más fructíferas
cuando se dan en condiciones básicas de democracia y libertades.
“…El capitalismo procuraba y aceptaba ciertos desarrollos sociales
redistributivos en evitación del peligro comunista…”
SOTERMUN-U.S.O.
Plaza Santa Bárbara, nº 5-6ª Planta; 28004–MADRID; Tfno.: 00.34.91.308.25.86 - Fax.: 00.34.91.310.16.01
E-mail: presidencia_sotermun@uso.es - www.sotermun.es
• Tras la caída del muro y la Unión Soviética, por la que no siento ninguna nostalgia,
el capitalismo aparece como la única referencia ideo-política y económica sobre el
planeta. No es sorprendente, por lo tanto, la tentación de arrasar, libre ya de
contrapesos o elementos de auto-contención. Además, el súbito desarrollo de las
tecnologías de la comunicación ha provocado que, el intrínseco afán de lucro
privado consustancial al capitalismo, se haya visto favorecido por el fenómeno de
la globalización y la especulación financiera frente a un capitalismo de naturaleza
más productiva, con mayor inserción local y más atento a las necesidades sociales
y de empleo que genere demanda interna y consumo, como auto-generadores del
propio capitalismo basado en la economía real.
• Y así ha sido, sin que antiguas potencias comunistas hayan hecho o hagan lo más
mínimo para atenuar este desarrollo salvaje y estéril del capitalismo post-muro.
Todo lo contrario. Potencias como Rusia o China son hoy paradigmas de ese
capitalismo salvaje en el que vale todo, incluyendo las relaciones laborales de
explotación y la falta o restricción severa de las libertades sindicales, entre otras.
Rusia y China son, además, la confirmación dramática de que este capitalismo
salvaje y global requiere de las dictaduras y los totalitarismos para sobrevivir.
• En síntesis, sobre la coartada de los mercados como agentes sobrenaturales e
intangibles a los que idolatrar, se universaliza la especulación y la corrupción
financiera, el ataque estratégico a las estructuras estatales, sociales y democráticas,
como “obstáculos” al libre designio de los mercados y al rendimiento ilimitado de
los capitales.
• Esa ofensiva lleva pareja otra de naturaleza ideológica, de rancio sabor ultraliberal,
antisocial y antidemocrática, en función de la cual el Estado Social, lo
público, la solidaridad, son antiguallas; las instituciones y los políticos que deben
gestionarlas, meros corruptos o aprovechados; parados y excluidos, gandules a la
sopa boba del Estado; el sufragio universal, una retórica inútil; el sindicalismo y
los sindicalistas, vividores de las subvenciones, etc…
• En esta sutil y brutal ofensiva ideológica, hay perversiones conceptuales como
“mercado de trabajo” o “capital humano” que, incluso, el movimiento sindical las
asumimos de forma acrítica e ignorante de la fuerte carga que contienen contra la
primacía del Trabajo y del humanismo.
“…Rusia y China son la confirmación dramática de que este capitalismo
salvaje y global requiere de las dictaduras y los totalitarismos para
sobrevivir…”

• Sobre la deriva irracional de este capitalismo post-muro y su fuerte composición
especulativa, retengan estos datos:
- Se calcula que la economía real y productiva de bienes y servicios genera al
año en torno a 50 billones de euros. En ese mismo período anual, los
llamados “mercados financieros”, capitalismo especulativo puro y duro,
mueven unos 3.500 billones de euros, o sea, casi 80 veces lo que la economía
real… y libre de impuestos.

• Este capitalismo que nos ocupa tiene una dimensión delictiva explícita, además de
la implícita en su vertiente especulativa: el PIB mundial se compone en una alta
proporción –imposible calcularlo con detalle, obviamente- del “rendimiento” de
cinco tráficos:
1. El tráfico ilegal de armas.
2. El de diamantes.
3. El de drogas y estupefacientes.
4. El de mujeres, niños e inmigrantes.
5. El de capitales para y por la evasión fiscal.
Tras estos “tráficos” hay un inmenso sufrimiento humano, guerras, violencias y
corrupciones sin cuento. Por supuesto, los beneficios del delito global entran en los
respetables circuitos financieros globales a través de bancos no menos respetables
y doctorados en blanqueo.

• No es necesario globalizar tanto para verificar la dimensión delictiva –como
mínimo en el plano moral- de este capitalismo. El origen verificable de esta crisis
que sacude a países de capitalismo “avanzado” es inequívocamente delictivo,
vinculado a la especulación inmobiliaria, a las hipotecas podridas y exportadas a
los circuitos financieros hasta envenenarlos del todo, o directamente al expolio de
bancos, cajas de ahorro, aseguradoras, etc, por parte de ejecutivos tan altos como
ladrones… Cuando yo insisto en que esta crisis ha sido provocada por bandas de
delincuentes organizados que no han tenido el menor reparo en destruir la
economía productiva y el empleo real para maximizar beneficios y resultados
financieros… no busco el impacto de una frase fuerte, me limito a describir lo
evidente. ¡Si lo sabremos en España!, uno de los escenarios más dramáticos e
impunes de estos manejos delictivos.
“… La economía real productiva de bienes y servicios genera al año en
torno a 50 billones de euros… El capitalismo especulativo mueve unos
3.500 billones de euros…”

• No obstante, siendo todo esto tan dramático y destructivo, tampoco me causa una
gran sorpresa. El escenario de hoy es la consecuencia lógica de la hegemonía de
este modelo de globalización de signo ultra-liberal y de capitalismo improductivo.
Pero también de un cierto papanatismo y desarme del movimiento sindical y de la
izquierda socio-política, que creímos de buena fe que el comportamiento del
capitalismo de los países centrales en el período de post-guerra y de la “guerra fría”
sería el comportamiento universal en el período de la globalización post-muro.
Grave error por el que estamos pagando y haciendo pagar a sectores sociales de
base trabajadora cada vez más amplios.

• Y no hay sorpresa porque todo responde a una lógica implacable:
- Si permitimos, o no confrontamos lo suficiente para impedirlo, que se
ataque y socave el Trabajo, su valor integral, su centralidad histórica,
fundamentos del sindicalismo de clase y solidario y de la izquierda sociopolítica,
que se mercantilice su valor central, que nos conformemos con
el empleo indigno y super-precario ante la dificultad de luchar y ganar
el Trabajo Decente… pues entonces, más pronto que tarde, se nos cae
todo en lo que creímos y por lo que luchamos.
Se nos cae la economía productiva, el Trabajo Decente, también
productivo y progresivo, las estructuras fiscales y redistributivas, los
servicios públicos asistenciales y promocionales, expresión de la
solidaridad social y humanista y de la igualdad de oportunidades
inherente a toda sociedad moderna; la credibilidad en las instituciones
democráticas y en su papel regulador; se nos cae la autonomía y la
confianza de la gente en el liderazgo político, sindical, intelectual,
espiritual, de nuestras sociedades, pues creen que ese liderazgo se pone
indignamente a los pies del dinero de dudosa legalidad y nula moralidad
y de los poderes fácticos que lo producen y acumulan… Se nos cae, en
suma, el Estado Social y la Democracia misma.
“…El PIB mundial se compone en una alta proporción del tráfico ilegal
de armas, de diamantes, de drogas y estupefacientes, de mujeres,
niños e inmigrantes, de capitales para y por la evasión fiscal…”
“…Si permitimos que se ataque y socave el Trabajo, su valor integral,
su centralidad histórica… pues entonces, más pronto que tarde, se
nos cae el Estado Social y la Democracia misma…”

II. Resistir, luchar, pensar, construir un nuevo modelo económico
y social, cooperativo, solidario, autogestionario
Consciente de que agoté el tiempo inicialmente asignado, permítanme telegráficamente
trasladarles de forma atropellada algunas ideas para la acción frente y contra este
capitalismo tóxico y estéril y en el horizonte de nuevos sueños y modelos de economía
y sociedad que hemos de hacer posibles por necesarios:
• La unidad sindical que representa la CSI, y que tanto nos
costó, no puede ser un hecho retórico, superestructural,
“internacional” en el sentido más remoto y estéril de la
palabra. La unidad sindical hay que cerrarla a niveles locales y
nacionales, cueste lo que cueste, como mínimo entre las
organizaciones que formamos parte de la misma familia
internacional, de la CSI. Unidad para pensar, luchar y vencer
juntos, frente al pluralismo fratricida que nos debilita y
esteriliza.
• En ese contexto unitario, local, nacional y global, hemos de
asumir y creernos realmente las Declaraciones de Principios y
los Programas de los que nos hemos dotado cada
confederación sindical y, por acumulación unitaria, nuestra
CSI y sus expresiones regionales de proximidad, como la CSA
para las Américas. La dicotomía entre nuestros programas y
principios como textos sagrados, y olvidados, y nuestra
práctica cotidiana basada en el “realismo” y en el
“pragmatismo” inerciales, debe terminar; porque daña la
coherencia y la credibilidad del movimiento sindical y lo
condena a una suerte de esquizofrenia entre la inspiración ideal
de sus textos sagrados y la mediocridad de su acción cotidiana.
Principios y Programas con mayúscula han de concretarse en
tácticas y estrategias cotidianas de corto y medio plazo.
• El movimiento sindical, desde su autonomía programática y
estratégica, debe ampliar sus alianzas sin complejos ni
arrogancia alguna. La CSI, con sus 180 millones de asociados
en el mundo, está en condiciones optimas de impulsar con
éxito esa política de alianzas con las fuerzas socio-políticas
progresistas y con todas las expresiones asociativas decentes y
comprometidas con la causa de la Justicia, la Solidaridad y la
primacía del humanismo sobre el planeta, muy en especial con
las ONGs más significativas en la escena nacional e
internacional. Debe terminar para siempre el rechazo mutuo, o
como mínimo el recelo, entre sindicatos y ONGs, a causa del
cual los primeros acusan a las segundas de “caber en un taxi” y
éstas de burocratismo y decadencia a los sindicatos. Debemos
esforzarnos en definir programas y acciones conjuntas pues es
inmenso el interés común en otras sociedades, otra economía,
otro mundo humano y sostenible. Y, sobre todo, sindicatos y
ONGs tenemos un reto vital: reencontrarnos con los jóvenes,
volver a seducirlos, ponernos en sus manos y pasarles el
testigo de la historia y del futuro. Nunca lograremos ese
reencuentro, en el que nos va la supervivencia, confrontando o
descalificándonos.
• El movimiento sindical internacional no debe quedar enredado
en lo que yo llamo “el laberinto de los Gs”, es decir, esas
agrupaciones elitistas, de capitalismo más o menos agotado y
de capitalismo emergente con vocación de agotarse a medio
plazo, que pretenden erigirse en salvadores mesiánicos de
poblaciones golpeadas por una crisis que ellos mismos han
provocado. Hemos de apostar por el G-180, que son, más o
menos, los países del planeta; Apostar por la solidaridad nortesur,
sur-sur, por un rol más comprometido y testimonial de las
potencias emergentes hoy que vienen del subdesarrollo de
ayer: Brasil, India, Sudáfrica, China… es decir, apostar por la
ONU en su conjunto, por sus agencias especializadas, la OIT
muy especialmente, que son ya estructuras valiosas de
regulación y de gobernabilidad mundial, y que resulta suicida
debilitarlas o ningunearlas con esos inventos bastante estériles,
por otra parte, de los Gs.
• Hay que intensificar la lucha en todos los frentes por lo que en
su día llamamos la “tasa Tobin” y más recientemente el ITF,
impuesto sobre las transacciones financieras internacionales, el
tuétano de este capitalismo. Hay decenas de miles de millones
de euros a ganar para el gasto social y para enjugar los déficits
presupuestarios contra los que se ensaña la especulación y el
espolio de los llamados “mercados”. En ese sentido, hay
alguna buena noticia: el Parlamento Europeo ha aprobado
solicitar a los Estados que apliquen el ITF cuanto antes.
• Plantear la batalla ideológica frente y contra este capitalismo
financiero y especulativo. Nos va la vida en ello. Debemos
apropiarnos y atrincherarnos en nuestras constituciones pues
ninguna de ellas, al menos las de los muchos países que yo
conozco, incluyen el capitalismo, y mucho menos este
capitalismo tóxico, como modelo de economía. Nuestras
constituciones, a lo sumo, matices aparte, hablan de economía
de mercado, y la española más exactamente de Economía
Social de Mercado (ESM). Yo vengo clamando hace mucho
tiempo por la otrora denostada ESM frente y contra este
capitalismo. Hemos de exigir que se constitucionalice y respete
un modelo económico sostenible orientado al bien común y
meter en cintura legal, a todos los niveles nacionales e
internacionales, este capitalismo salvaje que patea el planeta
como caballo loco sin que el jinete, o sea, nosotros, tenga el
menor control sobre él, o como gorila con motosierra que se
escapó de la jaula sembrando el pánico en el zoológico…
• Pero no es cosa de limitarnos a la denuncia o rechazo verbal, a
la retórica anti-capitalista. El movimiento sindical, como parte
de un espectro de amplias alianzas, hemos de prepararnos para
una construcción alternativa a este capitalismo nocivo. Una
construcción de alcance intergeneracional basada en uno de los
más hermosos –y en demasiados casos, olvidado- paradigma
histórico del movimiento de los trabajadores: un modelo de
economía social y solidaria, de amplia base cooperativa y
autogestionaria, flexible y adaptable a las distintas
realidades socio-económicas y culturales. Para quien crea
que estoy caminando sobre la mayonesa utópica, que dirían los
amigos brasileros, deben saber que, sólo en España, la
Economía Social y Solidaria (ESS) ocupa a 3 millones de
personas y factura más de 200.000 millones de euros anuales.
Por supuesto que las empresas de la ESS sufren el impacto de
la crisis provocada por otros; la diferencia es que lo afrontan
de modo racional y humano y en base al principio de no
destruir puestos de trabajo. Justo lo contrario de como
gestionan la crisis quienes la provocaron y que provocan, a su
vez, que vayamos en España camino de los 6 millones de
desempleados.
• Defensa de la universalidad del Estado Social y Democrático
de Derecho, de los Servicios Públicos, de la participación
pública y estatal en sectores estratégicos de la economía, la
industria, la alimentación, la energía, el crédito, de la equidad y
progresividad fiscal… Insistir en la batalla ideológica y en la
afirmación a ultranza de los valores democráticos, concienciar
a nuestras sociedades que la deriva en progresión de este
capitalismo sin lógica ni reglas nos aproxima a nuevas
fronteras de fascismo y totalitarismo. La historia se repite
mucho más de lo que nos creemos, basta con conocerla. Este
capitalismo provoca y fomenta la desigualdad social extrema
y, incapaz de estructurar el consenso y gestionar el conflicto
social, sólo es compatible con democracias de broma o
dictaduras en serio.

• Por último, el movimiento sindical debe comprometerse e
implicarse mucho más a fondo en los procesos de integración
supranacional, en su ámbito lógico y natural y en sus
dimensiones sociales y democráticas. Esos procesos no pueden
quedar al arbitrio exclusivo del mercantilismo de las
multinacionales y de sus gestores gubernamentales. En el caso
que nos ocupa, la CSA puede y debe comprometerse en el
proceso de construcción de la Comunidad Latinoamericana y
Caribeña de Naciones (CLACN), de Rio Grande a la
Patagonia, con el impulso de liderazgo de potencias
emergentes tan importantes como Brasil, México, Argentina,
Colombia… La CLACN sería una potencia de primer nivel,
con un fuerte acervo humanista y democrático, y una
contribución decisiva al logro de otro modelo radicalmente
distinto de globalización. Justo el rol al que nunca debió
renunciar la Unión Europea, hoy en crisis a causa del contagio
tóxico de este capitalismo y de esta globalización y por la falta
de voluntad política de constituirse en un polo alternativo, el
de la inconclusa y añorada Europa Social y Solidaria.
Compañeros y compañeras:
Debemos pensar y luchar juntos, bien organizados en la CSI, en un doble frente:
1) La resistencia frente a la crisis y al capitalismo que la provoca y la defensa de
los sectores sociales que la padecen más injustamente.
2) La construcción desde la base de otra economía, otras sociedades, otras
democracias reales, fundadas en el Trabajo y la Solidaridad.
Muchas gracias.